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Gare D'Austerlitz




Es una de las grandes estaciones de París. Aquí llegan los trenes del centro de Francia (regiones Centro, Valle del Loira, Lemosín) y también hay trenes nocturnos a Niza y España. 
Está ubicada en el Barrio 13 de la capital francesa. Fue inaugura en 1840 y reconstruida entre 1862 y 1867. En 1997 fue catalogada como monumento histórico gracias a sus fachadas y los techos que las visten. Desde 2011 comenzó una renovación completa de todos los espacios de la estación y la misma se terminará en el 2020.
Con solo llegar a la entrada fue suficiente. Fue la primera salida en París mas alla del largo recorrido en 
Tranvía y Metro desde el aeropuerto. Sin embargo, a pesar de esa sensación de llegue, necesitaba entrar, así que sacrifique el croissant de la tarde para comprar un pasaje e ingresar sin tomar el tren. Realmente quería entrar, caminar el andén, sentarme en el banco de espera y ver pasar dos o tres trenes. Además, fue inevitable sacar de la mochila este cuaderno gastado, la birome argentina con poca tinta, y dedicarle su merecido tiempo a esta mediocre y cursi inspiración.
Durante varios minutos mis ojos estuvieron direccionados a los molinetes de entrada. Te busqué. Miré, pasaron cuatro trenes y seguí mirando. No te vi. No vi tu peinado a lo garzón como me dijo Sabina que tendrías. Tampoco apareciste para enseñarme a besar mientras soltabas tu equipaje en el piso.
Al igual que en Madrid, cada lugar que camino es emociona. Y lo hace por la belleza del lugar pero principalmente por la satisfacción de haberlo logrado. Lo hice real, con esto pude. 
Imagino que quizás hasta es probable que Napoleón Bonaparte nunca haya pisado este lugar, aunque es seguro que pasó mucho más cerca de lo que lo hizo por los terrenos donde están las estaciones de Villa Luro, Flores o Caballito. 


Llegué hace cinco días, estas ciudades me llenan de historia. Me trae recuerdos de cuando caminábamos las veredas de Mar del Plata y me contabas vida y obra de cada prócer que tenia su nombre en las calles que cruzábamos. Para ser sincero, y quizás con riesgo de exagerar, podría jurarte que en algunas ocasiones prefiero aquellas charlas que teníamos sobre Moreno, Belgrano, Rivadavia y San Martin hace 10 años atrás.
Mi primer día en Paris estuvo bastante bien. Escribo esto en el mediodía parisino y mi avión tocó tierra a eso de las 9hs. Mi auto-regalo de cumpleaños está cumplido. Estuve dos años planeando este 27 de septiembre y estar aquí alimenta mi esperanza de aquello de que aún todo puede pasar. Tengo que estar atento, quizás si uso mis lentes podría pasar aquello de verte cruzar Place Valhubert, quizás entres a esta estación y tomemos el próximo tren mientras escuchamos al flaco de Úbeda hablarnos sobre aquella viajera de la Gare D`Austerlitz.
Ya es tarde, debería seguir, pero tengo dos anclas en los pies. Decido quedarme un poco más y seguir contando trenes mientras espero tu llegada, al fin y al cabo, como a Humphry e Ingrid, “Siempre nos quedará París” …

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