Adsense Menu

Sonido de Radio entre paredes.


El sonido de radio me sigue desde que tengo recuerdos. Creo que nunca olvidaré esos recuerdos de mis mañanas en Punta Alta, dormido, preparándome para ir a la escuela, con el informativo de la radio de fondo.
Tampoco es que lo tengo presente en todos los momentos de mi vida pero cuando alguien menciona una experiencia similar o simplemente puedo parar el mundo y prestarle atención a lo que me rodea, escucho el sonido de radio de este 2020 y vuelvo a aquel momento. Y ese regreso me llena de personas que ya no veo, incluso a las que ya se fueron hace tiempo o, peor aun, a las que ya no veré al terminar estos días.
Sin embargo, mas allá de la nostalgia del presente o del futuro, no puedo evitar una suave sonrisa mientras me lavo los dientes.
Esa sonrisa también se me dibuja cuando alguien me avisa “está Ismael en vivo en IG” o “están pasando tal cosa”. Me gusta la idea de personas que están un poco menos lejos por el simple hecho que escuchamos lo mismo a la misma hora.
Hace unos días, mientras estrenaba mi tapa boca, esperaba en la vereda haciendo la cola del supermercado. En ese momento de espera eterna, quejandome en silencio como si tuviera otra cosa mejor que hacer, se me dio por silbar "Muchachos juega la acadé". Casi inmediatamente noté que un señor que estaba dos metros delante mio en la fila se dio vuelta y, tambien con su boca tapada, se puso a silbar conmigo. No me dijo nada pero de sus ojos salió una mirada de "yo te entiendo, amigo".En estos días trato de distraerme con mis archivos de excel, es mi forma de encontrarle un poco de lógica a este caos.
Me está pasando que me despierto a horas extrañas, me enojo, me emociono, me frustro. Me siento mal porque pienso que debería sentirme bien ya que no hay nadie entre mis amigos y familia con casos de Covid-19.
Espero que de esto salgamos todos un poco mejores, como si fuera salir de un convento en lugar de una Pandemia. Cuanto todo esto pase temo que las curvas que miremos en las estadísticas sean otras igual de malas: Abuelos desorientados, enfermedades mentales o mayores adicciones. Entonces, cuando todo eso empieza a doler, vuelvo a concentrarme en mi Excel y parece que el mundo se pone un poco en orden.
Y así estamos, unidos por el hilo invisible de la radio o de, simplemente, los recuerdos. Los buenos. Aunque hayas odiado mis radios prendidas en la madrugada que te hacian dificil dormir.

No hay comentarios