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The Rebound

Cinco años después se cruzan en un restaurant. Y la misma luz de sus ojos, el mismo brillo, la misma cara de sorpresa demuestran que si bien el tiempo pasó, lo sentimientos sigue intactos. Una mesa, la familia reunida, e imagino que miles de cosquillas en el pecho los muestra nuevamente juntos, quizás preguntándose si era necesario todo ese tiempo, esos 60 meses…
Y supongo que el final muestra que sí. Que eran necesarios. No por lo urgente del momento sino porque si el final es ese, si el final es “nuevamente juntos”, si la imagen de cierra son esas manos que se buscan disimuladamente bajo la mesa y se aprietan con fuerza, entonces cada uno de esos 1826 días fueron necesarios. Dicen que el fin justifica los medios pero en este caso no estoy tan seguro de lo apropiado de la frase. Me pareció un principio.
Y en el “todos envejecemos pero seguimos iguales” del final nacen esperanzas. Sé que me dijiste que la vida no es una canción, y estoy de acuerdo que mucho menos lo es una película de Hollywood, pero no voy a cansarme de decirte que esto tampoco lo es. La vida es cada uno de esos 2.629.440 segundos en los que resistieron hasta encontrarse. Las frases de canciones no te parecen reales y las del cine tampoco pero entonces te pido que me dejes leerte algo en voz alta. Dejame citar a un tipo que le pegaron un tiro en alguna calle de New York, dejame decir “que la vida es todo aquello que transcurre mientras planeamos el futuro”. Dejame recordarte que antes de rendirse fueron eternos… y que en realidad nunca se rindieron, solo dejaron pasar 157.766.400 segundos.
Sinopsis. Cuando una atractiva ama de casa que sobrepasa los cuarenta (Catherine Zeta-Jones) descubre que su marido le engaña, decide escapar a Nueva York y empezar en la gran manzana una nueva vida. Allí conoce a Aram (Justin Bartha), un joven de 25 años con el que comienza un inesperado romance.
Calificación: 4 alivios

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